18 de mayo de 2021

UNA MARCHA IMPARABLE

 

Una marcha imparable

 

Por Jaime Fajardo Landaeta

Twitter: @JaimeFajardoLan

 

Lo más positivo que deja el actual paro nacional en nuestro país es la evidencia de que ha llegado a un alto grado de madurez el movimiento social que aglutina a jóvenes, estudiantes y trabajadores que se arriesgaron en el propósito de desmontar el proyecto de reforma tributaria propuesta por el gobierno de Iván Duque. Movimiento que continua en las calles contra las reformas educativa, laboral y económica; contra los asesinatos cometidos por agentes del Estado, y para asegurarle garantías a la movilización ciudadana, como parte de un pliego nacional que desde el 2019 se viene agitando y que no ha sido resuelto.

 

A no dudarlo, vamos a tener miles de esos jóvenes decidiendo sobre el futuro del país, porque tienen claridad acerca de quiénes son los responsables de las masacres, desplazamientos, asesinatos de líderes sociales y de los muertos en los tiroteos propiciados al calor de las gigantescas marchas pacíficas que hemos visto en todo el territorio nacional. Ahora el escenario es diferente al del plebiscito por la paz, que estuvo plagado de mensajes engañosos y de maniobras corruptas y fraudulentas, inspirados en el odio, la venganza y el terror, y que llevaron a la ciudadanía a votar por el no, que obligó a modificar los acuerdos de paz. Acuerdos que -a propósito- han ganado un gran reconocimiento por parte de la comunidad nacional e internacional.

 

A pesar de las amenazas del gobierno, los marchantes siguen en las calles, esperando los resultados de la negociación que surja de los diálogos con el Comité Nacional de Paro. Con la ventaja de que no les temen a las balas del régimen, ni a los grupos paramilitares que la extrema derecha ha activado en diversas regiones; tampoco a los vándalos que con sus acciones llenan de argumentos a los opositores de la movilización. Todo ello, porque saben que llegó el momento de introducir transformaciones radicales en la sociedad, propósito que seguramente se consolidará.

 

El gobierno de Duque tuvo que pasar de la negativa al reconocimiento del Comando Nacional de Paro, y a insistir en la necesidad de dialogar para negociar. El presidente atraviesa por el momento más difícil de su mandato, y en su propio partido ha perdido respaldo. Por su parte, fichas claves como el Comisionado de Paz cada vez pierden más credibilidad.

 

Es muy conveniente que la dirigencia del movimiento se siente a negociar, pero sin desmotivar la protesta social, pues se sabe que el gobierno muchas veces dialoga y llega a la firma compromisos que poco se cumplen. Es preciso lograr garantías para ello, y que se implemente un monitoreo permanente a la ejecución de lo acordado.

 

Los más golpeados por estas movilizaciones son los uribistas que han intentado llevar la protesta al nivel de una confrontación armada del Estado contra los manifestantes, al costo que sea; pero se equivocan. Si bien se han producido más de 40 muertos en esta lucha, muchos heridos, detenciones arbitrarias, violaciones a los DD HH y al DIH, la comunidad internacional ha logrado detectar quiénes son los provocadores y cuál el papel que ha jugado el Centro Democrático en su afán manipulador. En el país crece el apoyo a las manifestaciones y al paro, a la par con el rechazo a los mensajes provocadores de Álvaro Uribe Vélez y sus seguidores.

 

Pero su derrota no se producirá por la vía violenta, como ellos lo han hecho a lo largo de estos años, sino por la democrática; aquí radica el temor que los acompaña.

 

Ahora bien, es urgente que haya un respiro en el desarrollo de la protesta, para permitir que las caravanas humanitarias lleguen con alimentos y drogas a la población, permitir la movilización de los ciudadanos por el territorio, no caer en las provocaciones de vándalos y de grupos de extrema derecha que buscan boicotear las acciones de los marchantes, y mantener la disponibilidad en relación con las actividades que el paro nacional exija.

 

La historia reciente nos demuestra -en casos como los de Chile, Francia, Venezuela y otros países- que las movilizaciones ciudadanas han estado acompañadas del accionar de vándalos y provocadores. Pero su sentido y objetivos no se ha dejado desfigurar; en el caso de Chile se logró la convocatoria de una Asamblea Constituyente para echar atrás la Constitución Política vigente desde el régimen de Augusto Pinochet. De manera que el vandalismo no es la esencia de la movilización, y su repudiable accionar no es óbice para continuar en el paro nacional.

 

Esta protesta ciudadana llegará a buen puerto, sobre todo porque no se dejará manipular y porque se reconocerá el protagonismo que la historia le tiene reservado a los colombianos como sólidos constituyentes primarios, según el espíritu de nuestra Constitución Política.

 

Nota: Es muy conveniente que la ciudadanía conozca las pretensiones de las llamadas bodeguitas, conformadas por periodistas, columnistas y algunos medios de comunicación, financiadas por el gobierno nacional y algunos empresarios y cuyo objetivo es deslegitimar a los opositores del establecimiento con montajes, mentiras y tergiversación de sus opiniones o puntos de vista. Es una experiencia recogida de la propaganda Nazi y que ya opera abiertamente en nuestro país.

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